España continúa siendo la huerta de Europa: las cifras siguen mostrando temporada tras temporada que nuestro país es uno de los mayores exportadores de productos agrícolas dentro de la Unión Europea. Y tiene mucho mérito, ya que España es un país muy heterogéneo tanto en su climatología como en su orografía. Eso da lugar a la posibilidad de producir muchos alimentos, pero también a ser más frágiles por las incidencias meteorológicas, que es lo que sucede con muchos cultivos de verano.

Qué entendemos por cultivos de verano

Los cultivos de verano necesitan climas cálidos para su desarrollo. Son plantaciones que crecen sin recibir mucha agua y requieren muchas horas de luz solar. En general, su ciclo vegetativo es menor a 12 meses, por lo que se pueden plantar a inicios de la temporada estival o a finales de primavera. Otro apunte importante es que estos alimentos de cultivos de verano no resisten bien las heladas del invierno, aunque sí son plantas muy adaptables.

Con estos productos, la principal preocupación es el agua. Si bien necesitan ser regados de manera periódica, su demanda hídrica no es muy elevada, por lo que aquí entra en juego un uso eficiente del agua, un bien cada vez más escaso.

A la falta de precipitaciones se suman las cada vez más frecuentes tormentas de verano, que son muy comunes en el litoral mediterráneo. En ocasiones, estas precipitaciones son de granizo, lo que obliga a proteger los cultivos de este fenómeno. En este sentido, muchos agricultores optan por utilizar toldos o invernaderos para cubrir sus cultivos.

Más allá del agua, para saber qué plantar en verano hay que tener en cuenta la composición de los suelos, su nivel de calidad y las condiciones orográficas, las condiciones meteorológicas y las plagas. En verano, las malas hierbas y los insectos y parásitos pueden afectar a la rentabilidad de la cosecha.

Por fortuna, en Grupo Sesla contamos con cubas, plataformas, depósitos, atomizadores y otros muchos productos para facilitar el riego, combatir las plagas y, en resumen, promover el buen estado de los cultivos.

Qué cultivar en verano en España

El verano es la época de mayor recolección de todo el año. Es el momento en el que el agricultor ve in situ los resultados de su arduo trabajo. A continuación te citamos algunos cultivos para los meses más calurosos.

Tomate

El tomate es una planta que necesita muchas horas de sol y que no aguanta bien el frío. Por ello, aunque existen muchas variedades, la mayoría son típicas de los meses más cálidos.

Se puede considerar un cultivo de verano o de primavera, y con ellos solo hay que estar muy pendiente a las heladas. Eso sí, la tomatera necesita que la tierra ofrezca un buen drenaje y algo de riego, sin caer en el exceso para evitar la aparición de hongos.

Maíz

Otro cultivo de verano muy extendido en España es el maíz. Esta planta germina cuando las temperaturas del suelo oscilan entre los 29 y los 32 grados centígrados, y el frío produce un estrés significativo que merma la salud de las plántulas. El maíz necesita condiciones entre templadas y calurosas, algo que se da en muchas zonas de nuestro país.

Arroz

Del maíz pasamos al arroz, otro de los alimentos más populares del mundo. El ciclo del arroz es más largo que el de otras plantas, pero su cultivo se puede acortar a cuatro meses. En España, se siembra el arroz durante el mes de junio y se recolecta en septiembre. Nuestro país es el mayor productor de Europa junto con Grecia e Italia. Zonas como la Albufera en Valencia, el Delta del Ebro, la provincia de Sevilla o la de Badajoz son las principales áreas arroceras de España.

Hortofrutícolas

Para el final hemos dejado los productos hortofrutícolas. Son muchos los cultivos de fruto y de hoja que se cosechan durante el verano. La lechuga, las judías, los pimientos, el calabacín, la berenjena, el pepino o el melón son plantas que soportan bien las altas temperaturas propias de los meses centrales del año y no necesitan exceso de riego.

Los cultivos de verano en España dan lugar a una extensa variedad de verduras y frutas frescas y de gran calidad. Por supuesto, no podemos dejar atrás los cereales y las hortalizas. No obstante, el hecho de que todos los citados sean cultivos poco demandantes en cuanto a requerimientos hídricos no implica que no haya que cuidarlos, ya que el clima en nuestro país está experimentando un proceso progresivo de aridificación.